Dios huele al pacholí en oferta
de una loca de segundo piso
en un mercado por la calle frontera
de mi ciudad
y huele a la flor que da el follaje
entre los ojos del hombre
quien mira desnudez de nadie;
Dios pacholí, pajarito leve
detenido en las ramas de toda mirada,
colibrí picador, estrella de día,
Dios cuerpo de monja,
Dios lágrima de puta,
viento apareado en la campana
con respiros de acróbatas,
y Dios pies de muerto.