Sólo esta luz mayor, no la inexistente,
fue y será.
No el poema, charla de guardián del paraíso,
pequeña perorata.
Sólo esta luz.
No el telón oscuro, el actor que emerge
a su anuncio de retiro.
Las nubes, fuera, dentro, se escriben
a sí mismas.
Había una orquestita, su virtuosismo
memorizado, salimos.
César con abrigo no porque fuera a nevar,
para que nevara. Su madre, sí.
Sólo esta luz.
Dios. ¿Es todo?